EL TIMING DEL TALENTO
Aprender a poner a la gente correcta, en la posición correcta, en el tiempo correcto, es un arte.
Pero, nos apegamos tanto a los colaboradores que a veces les deseamos más de lo que ellos desean para sí mismos, y llegamos a forzar o adelantar su crecimiento dentro de la empresa sin estar lo suficientemente preparados para sacar la chamba.
La persona que te aporta valor al inicio, no necesariamente te va a seguir aportando valor 5-10 años después (son rarísimos los que sí). Si un colaborador te ayudó a llevar de 0 a 100 tu empresa, no significa que te va a ayudar a llevarla de 100 a 1000.
Las empresas tienen sus ciclos, y van necesitando perfiles diferentes al tiempo que están viviendo. La clave está en identificar los perfiles correctos para estos ciclos.
Porque si no dominamos este arte, cometeremos el error de forzar o adelantar el crecimiento de un colaborador.

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