PA’ QUÉ TE DEFIENDES
Renuncia totalmente a defender tu punto de vista.
Si observas a la gente alrededor tuyo, verás que pasan 90% de su tiempo defendiendo sus puntos de vista. ¿Valdrá la pena?
Si tan solo renunciamos a la necesidad de defender nuestro punto de vista, ganaremos en esa renuncia una cantidad enorme de energía que se ha desperdiciado antes.
Dejando de pelear y de poner resistencia a las ideas, podrás experimentar la vida de una manera más relajada y fluida.
Cuando te mantienes abierto a todos los puntos de vista, vivirás una vida más en paz.
Haz un compromiso de seguir el camino de la “no
resistencia.”
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